Sonaba como si llamaran a la puerta, los golpes eran quedos, silenciados por una coraza gruesa e inexpugnable, tanto o más que una armadura echa de arduo trabajo y afable carácter. Los toquido se apagaba con cada llamada. En tanto la armadura conquistaba de forma carismática su alrededor. Fue tanto el cariño despertado por el carisma que nadie dudó en considerarla el corazón de todos.
La devoción a la labor sorprendió a cuanta persona a su paso coincidía. Tan alta estima juntó que su fama superó la sorpresa en muchos de sus seguidores. Pero entre más fuerte era su voz, menos se escuchaba el llamado dentro de la coraza.
El tiempo pasó y las almas que coleccionaba con su chispa se fueron fundiendo en confianza hacia Ella, en consejo, en guía, en aprecio; cada ser que se anexaba a su huestes confería parte de sí al engrandecimiento de la labor realizada. Y aún así, dentro de la algarabía y los ruidos externos, muy en el fondo el toquido se hacía presente, casi imperceptible, casi inaudible, casi increíble de ser escuchado.
Pero de entre muchos hubo quien se percató del susurro dentro de la amabilidad, puso atención y preguntó con prisa ¿en dónde está el corazón? La poseedora que aquellas virtudes confesó en secreto que el guardián responsable de los latidos dentro de sí, estaba cansado y requería de refuerzos. Entonces, el caballero descubridor de tan diminuta llamada de auxilio lanzó la misma pregunta al viento -¿En donde está el corazón?-
La pregunta recorrió lugares infinitos, retumbó en rincones, vibró en valles, toco a seguidores y así la respuesta regresó al unísono. Todos sin pensar en otra cosa y sin ponerse de acuerdo y con más fuerza con la que fue creada la pregunta respondieron. “El corazón está aquí… en nosotros”
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Con estas palabras quiero reflejar la respuesta que ha tenido la comunidad para con Laura Hoyos, nuestra Laura… la Laura Dark que todos queremos y estimamos. Es momento de que la comunidad corresponda al cariño que Ella durante tanto tiempo le ha dado a la misma. El camino no es fácil y la tarea ardua pero creo firmemente que el corazón de Laura Dark y su marcapasos no está en su pecho, está en cada uno de los que conformamos Tequila Valle.
